Sin
lugar a dudas, cada maestrillo tiene su librillo. No seré yo quien cuestione la
forma de jugar de nadie, pero de nuevo, creo que cometí muchos errores en el
pasado pensando que, cuando te reparten tus dos cartas, estas vienen
acompañadas de cierto aurea, de cierto efluvio irracional, que conecte con las
cartas que quedan en el mazo y te haga anticiparte, viendo de antemano las
cartas que van a salir y, por tanto, sabiendo que esa mano, al final, no la vas
a perder. Vamos, lo que se dice “Sentir las cartas”.
Yo,
particularmente, tras miles de manos jugadas, creo que eso pasa muy de cuando
en cuando. Por eso, he aprendido a valorar las situaciones de forma racional,
intentando estimar rangos y pensando cada situación según probabilidades y estadísticas.
Pero,
sí. Hay gente a la que le funciona. Al menos, en el corto plazo… Y si no, pasen
y vean….
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